El fantasma novato: El beso

— (...) Vamos, un beso pequeñito en la mejilla.
Los dos amigos se dispusieron a cumplir el deseo de Gerardo. Y en el momento en que se aproximaron a él, se esfumó. Ellos no podían saberlo, y los labios de ambos se encontraron con el vacío. Gerardo sólo tuvo que darles un pequeñísimo empujoncito.

“EL FANTASMA NOVATO”, MANUEL L. ALONSO

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