Jasón y los Khalkotauroi

Ilustración digital creada con Clip Studio Paint

Entonces Eetes mandó abrir las puertas, y los toros mágicos salieron de un salto. Sus pezuñas de bronce resonaban contra el suelo y de sus fosas nasales salían llamaradas mientras se precipitaban con la cabeza agachada sobre Jasón; pero él no retrocedió ni un paso. Las llamas de su aliento le envolvieron sin quemarle un solo pelo y los toros se detuvieron en seco y temblaron cuando Medea comenzó su hechizo.

Entonces Jasón saltó sobre el más cercano y le agarró por el cuerno, forcejeando arriba y abajo; hasta que el toro cayó de rodillas, puesto que el corazón de la bestia había muerto en su interior, y sus poderosas extremidades se aflojaron bajo la mirada de la oscura doncella bruja y el mágico susurro que provenía de sus labios.

“The Heroes, or Greek Fairy Tales”, Charles Kingsley

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